Hay una diferencia enorme entre mudarte de barrio y mudarte de país.
Cuando cambias de barrio ya sabes dónde comprar el pan.
Conoces el banco.
Sabes a qué colegio quieres llevar a tus hijos.
Tienes un electricista de confianza.
Y, si un domingo se estropea la puerta del garaje, sabes a quién llamar.
Cuando llegas a un país nuevo ocurre exactamente lo contrario.
No conoces la ciudad.
No sabes cómo funcionan muchas cosas.
No sabes qué zonas se adaptan mejor a vuestra forma de vivir.
Y, en muchas ocasiones, ni siquiera sabes qué preguntas deberías hacer.
Ahí empieza realmente una relocation.
No el día que firmas una vivienda.
El día que intentas empezar una vida completamente nueva.
Después de casi veinte años acompañando a familias nacionales e internacionales, hemos aprendido que el mayor reto nunca es encontrar una casa.
El verdadero reto empieza cuando te entregan las llaves.
Porque es entonces cuando todo tiene que empezar a funcionar.
La mayoría piensa que una relocation consiste en encontrar una vivienda
Es una idea muy extendida.
Muchas personas creen que una empresa de relocation se limita a enseñar viviendas hasta encontrar la adecuada.
En realidad, esa es solo una pequeña parte del proceso.
La vivienda es el punto de partida.
La nueva vida empieza después.
Cuando una familia llega a Valencia todavía quedan decenas de decisiones por tomar.
Dónde estudiarán los niños.
Cómo contratar Internet.
Quién cambiará los suministros.
Qué centro de salud les corresponde.
Dónde comprar.
Quién puede entrar en casa con total confianza para realizar una reparación.
Cómo organizar una pequeña reforma antes de instalarse.
Quién recibirá un sofá o una mesa mientras la familia todavía está en otro país.
Son cuestiones muy prácticas.
Pero cuando ninguna está resuelta al mismo tiempo, pueden convertir las primeras semanas en una auténtica carrera de obstáculos.
Por eso una buena relocation no consiste únicamente en encontrar una vivienda.
Consiste en conseguir que una familia pueda empezar a vivir desde el primer día.
Una mudanza termina cuando llegan las cajas. Una relocation termina cuando te sientes en casa.
Es una diferencia importante.
Durante una mudanza transportas muebles.
Durante una relocation construyes una nueva rutina.
Y eso lleva tiempo.
Los primeros días suelen estar llenos de ilusión.
También de incertidumbre.
Todo es nuevo.
Las calles.
Los horarios.
Los comercios.
Los colegios.
Los vecinos.
Incluso las pequeñas cosas del día a día requieren un esfuerzo.
¿Dónde compro una bombilla?
¿Qué supermercado queda más cerca?
¿Quién puede venir hoy mismo a revisar la piscina?
¿Cómo funciona la recogida de residuos?
Son preguntas sencillas.
Pero cuando acabas de llegar a una ciudad nueva, resolverlas una detrás de otra puede resultar agotador.
Por eso muchas familias nos dicen algo muy parecido unas semanas después de instalarse: La casa nos encantaba. Lo difícil era todo lo demás.
Lo que ocurre durante las primeras semanas
Cada familia vive la llegada a Valencia de una forma distinta.
Hay quien llega con varios meses para organizarlo todo.
Y hay quien aterriza un lunes porque el martes empieza a trabajar.
Sin embargo, casi todas terminan necesitando ayuda en los mismos momentos.
Cuando hay que organizar la llegada de los muebles.
Cuando todavía no funciona Internet.
Cuando los niños empiezan el colegio.
Cuando falta un electrodoméstico.
Cuando hay que buscar una empresa de mantenimiento.
Cuando surge una pequeña avería.
O cuando descubren que todavía quedan muchas gestiones por resolver.
La mayoría de estos problemas no son graves.
Lo complicado es que aparecen todos al mismo tiempo.
Y es precisamente ahí donde una buena planificación marca la diferencia.
Una semana en la vida de una familia que llega a Valencia
Imagina una familia que acaba de aterrizar.
No es una historia excepcional.
Es una situación que hemos vivido muchas veces.
Lunes
Llegan a Valencia.
Recogen el coche.
Van al hotel.
Al día siguiente empiezan las visitas.
Martes
Encuentran la vivienda que buscaban.
Todo parece encajar.
Por primera vez imaginan cómo será su nueva vida.
Miércoles
Empiezan las gestiones.
Contratos.
Documentación.
Suministros.
Las primeras llamadas.
Las primeras dudas.
Jueves
Llegan los muebles.
Todavía faltan muchas cosas.
La conexión a Internet aún no está instalada.
Los niños preguntan cuándo podrán empezar el colegio.
Viernes
Surgen los primeros pequeños imprevistos.
Una lámpara que no funciona.
Una cerradura que conviene revisar.
Una entrega que llega antes de tiempo.
Nada importante.
Pero todo necesita atención.
Sábado
Por fin tienen tiempo para salir a conocer el barrio.
Descubren una cafetería.
Compran en el supermercado.
Empiezan a reconocer algunas calles.
La ciudad ya no parece tan desconocida.
Domingo
Desayunan tranquilamente.
Sin cajas alrededor.
Sin llamadas pendientes.
Y por primera vez sienten que Valencia empieza a parecerse un poco más a su nuevo hogar.
Lo más difícil nunca es hacer la mudanza
Mover muebles es relativamente sencillo.
Lo complicado es construir una nueva vida alrededor de ellos.
Encontrar un colegio donde tus hijos sean felices.
Conocer a las personas adecuadas.
Saber a quién llamar cuando surge un problema.
Descubrir los pequeños lugares que acabarán formando parte de vuestra rutina.
Eso no aparece en ninguna empresa de transporte.
Y, sin embargo, es lo que realmente determina cómo recordarás vuestra llegada a Valencia.
Lo que más sorprende a las familias que llegan a Valencia
Hay cosas que casi todo el mundo espera.
El clima.
La luz.
La gastronomía.
La cercanía del mar.
Son aspectos conocidos incluso antes de llegar.
Sin embargo, hay otras muchas cosas que solo descubres cuando empiezas a vivir aquí.
Sorprende poder hacer vida al aire libre durante gran parte del año.
Sorprende la importancia que tiene una terraza en el día a día.
Sorprende lo rápido que los niños hacen nuevos amigos.
Y sorprende comprobar que, a pocos minutos del centro de Valencia, existen zonas residenciales donde el ritmo cambia completamente.
Muchas familias llegan pensando que tendrán que elegir entre vivir en la ciudad o disfrutar de tranquilidad.
Cuando conocen el norte de Valencia descubren que pueden tener ambas cosas.
Y esa suele ser una de las mayores sorpresas de toda la mudanza.
Cómo entendemos una relocation en Trececasas
Cuando hablamos de relocation no pensamos únicamente en encontrar una vivienda.
Pensamos en todo lo que ocurre después.
Porque una vivienda vacía todavía no es un hogar.
Hay que ponerla en marcha.
Hay que hacer que funcione.
Y hay que conseguir que una familia pueda centrarse en disfrutar de su nueva etapa en lugar de resolver decenas de pequeños problemas.
Por eso entendemos la relocation como un acompañamiento integral.
No importa si se trata de coordinar un cambio de suministros, recibir un pedido mientras la familia todavía no ha llegado, organizar una pequeña reforma, buscar un profesional de confianza o preparar la vivienda antes de la mudanza.
Nuestro objetivo siempre es el mismo.
Que cuando la familia entre por la puerta, pueda empezar a vivir.
No a gestionar.
La tranquilidad no aparece en ningún contrato
Hay algo curioso.
Cuando una familia recuerda su llegada a Valencia, rara vez habla de la escritura.
Tampoco recuerda el día que contrataron Internet o cambiaron el titular del agua.
Lo que recuerdan es otra cosa.
La tranquilidad de saber que, cuando surgía una duda, había alguien al otro lado del teléfono.
Alguien que conocía la ciudad.
Que sabía cómo resolver un problema
Y que podía hacerlo rápido.
Eso no suele aparecer en ningún contrato.
Pero termina siendo una de las partes más valiosas de una relocation
Lo que Google Maps nunca podrá hacer
Google puede ayudarte a encontrar una dirección.
Puede decirte cuánto tardarás en llegar.
Puede enseñarte fotografías de una calle.
Pero no puede decirte qué urbanización encaja mejor con vuestra familia.
No puede recomendarte un jardinero de confianza.
Ni un electricista.
Ni un carpintero.
Ni ayudarte cuando una persiana deja de funcionar el sábado por la tarde.
Tampoco puede explicarte dónde desayunan los vecinos un domingo o qué supermercado terminarás utilizando todas las semanas.
Las ciudades pueden conocerse con un mapa.
Los hogares se construyen gracias a las personas que los hacen funcionar.
Una conversación que seguimos recordando
Hace unos meses acompañamos a una familia que llegaba desde el extranjero
Habían encontrado trabajo en Valencia. Venían con dos hijos pequeños y muchas ganas de empezar esta nueva etapa. Durante la primera reunión apenas hablaron de viviendas. La mayor parte de la conversación giró alrededor de otras preocupaciones. El colegio. La adaptación de los niños. La distancia al trabajo.
Los trámites. Los horarios.
Los pequeños detalles del día a día.
Cuando terminamos la reunión nos dijeron una frase que seguimos recordando.
“No tenemos miedo de mudarnos. Lo que nos preocupa es empezar de cero.”
Y probablemente esa sea la mejor definición de una relocation.
Porque cambiar de ciudad no consiste únicamente en trasladar muebles.
Consiste en volver a construir una rutina.
Preguntas frecuentes sobre la relocation en Valencia
¿Qué es un servicio de relocation?
Es un servicio pensado para ayudar a personas y familias que se trasladan a una nueva ciudad o a un nuevo país. Incluye el acompañamiento durante todo el proceso de instalación para que la adaptación sea mucho más sencilla.
¿Una relocation consiste solo en buscar una vivienda?
No.
Encontrar la vivienda es solo el primer paso.
Después llegan los suministros, los colegios, las gestiones administrativas, los proveedores, las pequeñas reformas y muchas otras tareas necesarias para empezar una nueva vida.
¿Quién suele necesitar un servicio de relocation?
Directivos trasladados por su empresa.
Familias que llegan desde otra comunidad autónoma.
Profesionales internacionales.
Deportistas.
Y cualquier persona que quiera instalarse en Valencia con tranquilidad y ahorrar tiempo durante el proceso.
¿Cuánto tiempo suele durar una relocation?
Depende de cada familia.
Hay procesos que se resuelven en pocas semanas y otros requieren varios meses de acompañamiento hasta que la familia se encuentra completamente instalada.
¿Por qué Valencia es uno de los destinos preferidos para familias internacionales?
Por su calidad de vida, su clima, la oferta de colegios internacionales, la seguridad de muchas zonas residenciales y la posibilidad de combinar una carrera profesional con una excelente vida familiar.
Después de casi veinte años…
Hay una cosa que hemos aprendido.
Las personas no recuerdan quién cambió el contrato de la luz.
Ni quién coordinó la instalación de Internet.
Ni quién recibió un sofá mientras ellas todavía estaban en otro país.
Lo que recuerdan es la tranquilidad.
La sensación de que alguien estaba pendiente de todo para que ellas pudieran centrarse en lo verdaderamente importante.
Empezar una nueva vida.
Y esa tranquilidad, probablemente, sea el mayor valor de una buena relocation.
Empezar una nueva vida siempre da vértigo. No deberías hacerlo solo.
Cambiar de ciudad.
Cambiar de país.
Cambiar de colegio.
Cambiar de rutina.
Son decisiones importantes.
Y todas generan dudas.
Después de acompañar a muchas familias durante casi veinte años, hemos descubierto que las mudanzas no se recuerdan por el número de cajas.
Se recuerdan por cómo te sentiste durante esos primeros días.
Si hubo estrés.
Si hubo incertidumbre.
O si, por el contrario, pudiste dedicar ese tiempo a descubrir tu nuevo hogar, conocer tu barrio y empezar a disfrutar de la ciudad.
Porque una relocation no termina cuando te entregan las llaves.
Termina el día en que dejas de sentirte un recién llegado y empiezas a decir con naturalidad: Vamos a casa.